Aunque en la Crónica
de la población de Ávila se alude a una
batalla de Sotillo en la que los caballeros de Ávila,
en su afán por expandirse hacia el sur, consiguen una
gran victoria sobre los musulmanes, por no estar descrito
el campo de batalla con precisión no nos atrevemos
a asegurar que se trate de este lugar. Lo que sí afirmamos
es que sus habitantes tienen una larga tradición ganadera;
basta recordar que se documenta la aldea en fecha temprana,
en 1182, época en que Raimundo de Borgoña comienza
la repoblación de la provincia de Ávila.
Unida su historia a la de los habitantes
del antiguo Estado de La Adrada, se sabe que ya existía
como aldea en el año 1661, con sus propios alcaldes
y regidores; por la proximidad con la villa de La Adrada,
no llegó Sotillo a tener Concejo propio hasta 1571.
Como aportaba a la villa señorial
cuantiosos beneficios, no consiguió la autonomía
municipal hasta el 7 de febrero de 1642, amojonándosele
en aquella fecha un término que alcanzaba los 43 kilómetros
cuadrados.
La suavidad de las lomas y el campo despejado
por las roturas a que hace referencia su nombre soto
significa campo despejado conoció en seguida
un rápido auge demográfico, ya que el suelo
sin componentes arbustivos, la abundancia de llanuras y las
onduladas lomas permitían actividades agrícolas
de gran interés para el abastecimiento de la meseta
norte.
Sus producciones favorecieron un rápido
crecimiento demográfico, por lo que no tardaría
Sotillo en superar el número de habitantes de la villa
matriz.
Recorrido Histórico-Urbano |
El casco urbano de Sotillo, debido a su
espectacular expansión física en los últimos
años, ha conservado escasas muestras de sus antiguas
características; aun así, se pueden contemplar
algunos elementos de interés, como, por ejemplo:
Iglesia Parroquial: Dedicada a la Santísima
Trinidad, situada en la zona conocida como el Calvario. Su
origen se sitúa en el siglo XV,
como lo confirman los libros del Archivo Diocesano; y previamente
a la guerra civil de 1936-1939 se encontraba rodeada de cruces
de piedra destinadas a la representación del Vía
Crucis.
A lo largo de los siglos, esta iglesia ha sufrido importantes
modificaciones: nada queda de su órgano barroco del
siglo XVII, de sus ricas capillas y cuadros, sus altares,
etc.
En 1960 sufre la última remodelación, que sólo
respetó la torre y la capilla mayor con su artesonado
mudéjar de 1700, pertenecientes a la edificación
antigua.
Esta capilla acoge, tras un arco ojival de piedra, el retablo
mayor, del barroco tardío, con imágenes de San
Joaquín, Santa Ana y San José con el Niño.
Ermita de Nuestra Señora de los Remedios: Pese
a que la advocación de la Virgen de los Remedios queda
documentada ya a comienzos del siglo XVI,
no se tiene constancia de la existencia de su Ermita hasta
el siglo XVII; por aquel entonces coexistían
en el municipio tres templos religiosos: la propia Ermita
de Nuestra Señora de los Remedios, la Parroquia de
la Santísima Trinidad y la desaparecida Ermita del
Cristo de la Sangre, construida antes del siglo XVI.
Se trata de un edificio sobrio, simétrico en sus formas
y muy sencillo en su interior. Su bóveda circular y
sus paredes aparecerían decoradas al fresco previamente
a la destrucción de la techumbre en los años
60. La actual imagen de la Virgen de los Remedios es posterior
a la guerra civil de 1936-1939.
Casa de Cultura (Ayuntamiento viejo):
Pese a la constancia de la existencia de una casa del Concejo
en el siglo XVI, este edificio encaja en el estilo dominante
en la comarca en el siglo XVIII, cuando se construyó.
Son característicos sus pórticos y su balconada
de piedra.
Fuente de los Cinco Caños: Como se puede leer
en una inscripción, su construcción data del
año 1754 y ha suministrado de agua al municipio hasta
los años 50.
Balconadas típicas de la arquitectura popular
de los siglos XVIII, y XIX, en calle Las Parras y calle Larga.
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